En una elección en la que no llegó a participar ni la mitad de los martilleros habilitados para hacerlo, Guillermo Rossi fue reelecto como presidente de la institución por apenas 397 votos, cuando hay más de mil martilleros públicos matriculados en el Departamento Judicial Mar del Plata. Es decir, que sólo uno de cada tres martilleros está de acuerdo con que Rossi los siga representando. La lista opositora, encabezada por Fernando Carobino, obtuvo apenas unos lamentables 133 votos.

Esta clarísima crisis de representación que se vive en la profesión proviene, sin dudas, de la insistencia —por parte de ambas listas— en anclarse en el pasado y resistirse al inexorable proceso de modernización que, tarde o temprano, va a tener que enfrentar la institución. El lema de la lista encabezada por Carobino, «Unidos contra la ilegalidad», es un claro reflejo de que, lejos de preocuparse por el bienestar de los colegiados, estos tipos siguen con su cruzada estúpida contra las franquicias, pretendiendo utilizar el peso institucional del Colegio para perseguir sus propios intereses comerciales.

Parte de las promesas de campaña era reforzar el cumplimiento de la Ordenanza 25.029, que en su momento los martilleros le dictaron a los concejales al oído letra por letra y que fue aprobada a pesar de ser de imposible cumplimiento. Recordemos que la norma impide a las inmobiliarias operar bajo «marcas», con lo que se supone que, detrás de cada inmobiliaria, tiene que haber un profesional matriculado cuyo apellido coincida con el nombre del negocio. Esto, no sólo no se cumple en la caso de las franquicias, sino en una enorme cantidad de inmobiliarias, lo cual es perfectamente lógico porque, a la hora de atraer clientes, es mucho más efectiva una denominación comercial que usar un apellido propio. Recordemos, como ejemplo, el caso de la inmobiliaria Robles, en la cual no trabaja ningún martillero con ese apellido y que ahora opera con la franquicia internacional Sotheby’s International Realty, sin que ninguno de estos patoteros cobardes, escondidos detrás del supuesto peso institucional del Colegio haya movido siquiera un pelo para buscar que se los sancione ni nada parecido.

Pero la elección del Colegio de Martilleros revela, además, otro aspecto de la mezquindad del reelecto presidente del Colegio de Martilleros Departamento Judicial Mar del Plata, que deja muy en claro por qué éste decidió incumplir su promesa de campaña de hace sólo cuatro años y no dejar el cargo para que éste pueda ser ocupado por las nuevas generaciones, como había asegurado en su momento. El dato fue expuesto muy claramente por la lista opositora: Guillermo Rossi es, además de presidente del capítulo local del Colegio, Director en la Caja de Previsión Social de la Provincia de Buenos Aires. Por cada mandato, se le asigna medio haber jubilatorio, hasta un tope de tres, es decir, seis mandatos.

Tanto la anacrónica cruzada contra las franquicias, como la búsqueda de estos cargos, siempre tienen las mismas motivaciones: sólo por la plata bailan estos monos.

Una respuesta a “Colegio de Martilleros: siga, siga el baile”

  1. No tienen derecho a quejarse si la otra mitad del padrón no van a votar. Hay que involucrarse. Solamente opino por lo q leí publicado

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