Amortizando el dinero de todos los martilleros del Departamento Judicial Mar del Plata que se patina todos los años en invitar a algunos «periodistas» a comer un asado, Guillermo Rossi, el presidente del capítulo local del Colegio de Martilleros, salió a quejarse del proyecto presentado por los diputados provinciales de La Libertad Avanza que busca desregular el mercado inmobiliario.

«Con estos proyectos se da lugar a engaños y a estafas» dice sin que se le mueva un pelo el presidente del Colegio que aún no aplicó ningún tipo de sanción para quienes formaban la Liga de Remates en la ciudad. «No se puede desregular lo que ya está regulado» añadió, omitiendo que los martilleros están obligados, bajo el régimen actual, a pagar para poder trabajar sin recibir por parte del Colegio de Martilleros ninguna contraprestación relevante. Muy por el contrario, los recursos se usan muchas veces para perseguir a quienes ellos deberían representar.

«Con estos proyectos, más que desregular, lo que hacen es desproteger. Desproteger a la sociedad, dar lugar a engaños y a estafas» asegura, como si la Liga de Remates no hubiera operado durante años en la ciudad amparada por el mismo marco normativo que Rossi ahora defiende a capa y espada. «Permitir que cualquier persona sin título universitario —tal como hoy se requiere— y sin capacitación pueda intermediar en un mercado tan sensible, donde está en juego el patrimonio de la gente, sería un tremendo error», asegura sin mencionar que la mayoría de las inmobiliarias de la ciudad ya operan de esta manera: en casi ninguna es el propio martillero quien atiende, sino alguna secretaria o asesor.

Pero la parte más indignante de la entrevista, es cuando Rossi dice, sin desparpajo alguno —y sin que el «periodista» repregunte, seguramente temeroso de que no lo inviten al próximo asado pagado por el Colegio—: «Hoy, mediante los Tribunales de Disciplina de los Colegios, las denuncias se llevan adelante de manera más rápida y sin costo alguno. Eliminarlos provocaría que ante cualquier conflicto se deba recurrir inevitablemente a la justicia». La hipocresía no tiene límites. En el clarísimo caso de la Liga de Remates, los implicados jamás fueron llevados ante el tribunal de disciplina y su accionar continuó de manera ininterrumpida hasta que la Justicia finalmente intervino, mientras que el Colegio permitía que su accionar mafioso se desarrollara en la propia sede de la institución, sin hacer nada al respecto.

«Pensar que eso implicaría una reducción de costos tampoco es cierto; lo único que provocaría es que el mercado quede concentrado en franquicias o grandes empresas que terminarían manejando todo» cierra Rossi la entrevista, poniéndose debajo del brazo la hoz, el martillo y una copia gastada de «El Capital».

Si el mercado queda concentrado en las franquicias o grandes empresas, será porque el servicio que ofrecen es mejor. Aquí Rossi revela claramente que no les importa la seguridad de las operaciones, ni proteger a nadie de ninguna estafa, sino continuar manipulando el mercado a su favor, persiguiendo a quienes encuentran una manera más efectiva, moderna y práctica de encarar el negocio que quieren conservar sólo para ellos.

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